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martes, 20 de octubre de 2009

El jarabe tapatío ni es jarabe ni es tapatío: Nicolás Puentes Macías

Nota de Gerardo Arreola, Artículo tomado de La Jornada, Miércoles 19 de septiembre de 2007



Nicolás Puentes, líder de Los Jaraberos de Nochistlán

La Habana, 18 de septiembre. “El jarabe tapatío ni es jarabe ni es tapatío”, afirmó el músico e investigador zacatecano Nicolás Puentes Macías. “Ese y otros llamados jarabes son una unión de tonadillas. El verdadero jarabe se cultivó durante cerca de un siglo en el centro de México y estaba a punto de perderse.”

Puentes dirige el grupo Los Jaraberos de Nochistlán y está dedicado a la investigación y rescate del jarabe, género popular que se produjo, según sus estudios, entre los dos siglos anteriores, de 1860 a 1940, aproximadamente. Vino a La Habana como parte de una delegación del estado de Zacatecas a las Jornadas Culturales de México, que se realizan aquí en septiembre.

Músico desde la infancia, por herencia paterna, en su natal Nochistlán, y ejecutante del violín en mariachis de la ciudad de México, Puentes decidió volver a su tierra para investigar, rescatar, difundir y cultivar el jarabe, género festivo dedicado al baile popular.

“Se estructura de tres partes”, explicó Puentes: “una diana, que simboliza un aplauso y luego dos partes, divididas por un verso jocoso, festivo, en el que las parejas cambian de posición y tienen un descanso para tomar un sorbito de tequila”. Una letra típica del jarabe era: “Ya te he dicho que no vayas/ al pozo del agua fría/ porque de ahí se llevaron/ a una prima hermana mía”.

Se ejecutaba en bailes populares, en los que los hombres se sentaban a un lado de una tarima y las mujeres enfrente, generalmente a la sombra de un árbol. El hombre no invitaba a bailar a la mujer. Se levantaba al escuchar la música, hacía una seña con el sombrero y en la pista encontraba su pareja.

El investigador recordó que ya no se produce el género. Cientos de piezas se perdieron irremediablemente. Él trata de rastrear y reconstruir lo que se puede. Como era música que no se escribía, primero exprimió su propia memoria y la de su familia. Luego anduvo de rancho en rancho, hablando con los más viejos. Los Jaraberos ya tienen dos discos y una treintena de números rescatados, aunque Puentes confía en que “van a aparecer más”.

La búsqueda se centra en la zona del jarabe, en la región de los Altos de Jalisco y el área vecina del sur de Zacatecas.

El grupo tiene dos violines, una guitarra quinta (de cinco cuerdas, parecida a la vihuela), guitarrón, arpa y tambora, una dotación similar a la original jarabera, de la cual, dice Puentes, surgió el mariachi.

Errores sobre el mariachi

Puentes rechaza las versiones más difundidas sobre el origen del mariachi. Por ejemplo, que nació cuando las tropas de Maximiliano trajeron las trompetas austriacas a México. “Falso”. La palabra “mariachi” ya existía en 1824. No viene, como se cree, de la palabra francesa mariage (boda) ni de un dialecto de Cocula, Jalisco.

Había un árbol llamado mariachi, apunta el musicólogo, del que se sacaba la madera para fabricar tarimas de baile y las tapas de guitarras, arpas y guitarrones y que ahora se le conoce como tacote.

El conjunto musical con el nombre de mariachi pudo surgir en las dos primeras décadas del siglo XX, dijo Puentes. Primero se llamaban “jaraneros”, “conjuntos de arpa grande” o “músicos de rumbo”, dependiendo de la región. Se inició con la estructura de un grupo jaranero y luego añadió los metales.

El primer lugar donde hubo mariachi con trompetas fue Nochistlán, en 1919. De ahí en adelante se extendió el formato, se conoció en la ciudad de México y se le empezó a llamar con su nombre actual, señala el investigador.



miércoles, 23 de septiembre de 2009

El Jarabe... ¿Tapatio?

No cabe duda que la red es una fuente inagotable de información en la que con mucha frecuencia, sorpresiva e inesperadamente, nos topamos con gente que comparte nuestros mismos intereses. Vagando por el ciberespacio, buscando información sobre ana Pavlova y su estancia en México, encontré un excelente blog (http://terramestizomaniatemas.blogspot.com/)en el que pude leer varios artículos muy interesantes y muy serios sobre diferentes temas, precisamente lleva por nombre "Temas de Interés" y lo lleva Jorge Sánchez Clelo. Por supuesto que recomendamos ampliamente que de vez en cuando lo visiten y lo comenten... y para aquellos que aún estan dudando, un botón como muestra:


El Jarabe... ¿Tapatio?

Articulo del Prof. Raúl Alvarado García, publicado en El Heraldo de Celaya el 26 de marzo de 2004



“Varios aires diferentes conforman el Jarabe y van desde el adagio hasta el prestísimo”, amén de ser un baile provocativo y deshonesto que se estila en el Bureo o fandango; Estas son algunas de las tantas características del jarabe cuya raíz se encuentra en el siglo 15, llamándosele “jarabe Gitano” en España a partir del siglo XVIII.

Resulta interesante hacer un poco de historia sobre el tema para definir si realmente como tanto se afirma el jarabe resulta ser realmente “tapatío”, ya que de acuerdo con los estudiosos de la música mexicana, fue muy popular en 1752 una forma bailable denominada “el jarro” que entre sus coplas decía; “Toca el jarro que es un son que resucita”, y que al igual que muchos otros fuera prohibido, éste el día 11 de julio de 1767.

Populares también fueron el “Chuchumbé” en 1766; El “animal” en 1767, la “cosecha” que llegó a ejecutarse en la Casa de Comedias del hospital real en 1770. Renombradas fueron 2 cómicas llamadas “La Tapia” y “La Bárbara” que en 1775 interpretaran varios sones incluyendo la Bamba y el Tototchi.

Con la denominación especifica de “Jarabe” se popularizaron diferentes versiones como el “Pan de Manteca” en la ciudad de México en 1777; En la ciudad de Valladolid, Fray Felipe Zentellin denunció un Jarabe llamado “La Tirana” el 15 de julio de 1779; Las “bendiciones” fue señalado como un jarabe con las mismas características en Querétaro los días 11 de febrero y 30 de junio de 1785; En Tulancingo se registraron algunas seguidillas y jarabes en 1789, Así como el Jarabe Gatuno en diferentes lugares del centro de la República, mismo que se prohibió en 1802 el día 5 de diciembre.

Curiosamente en ninguna de las referencias que se presentan en la historia de la música en México y en especial en torno al jarabe, se menciona al Estado de Jalisco y mucho menos a Guadalajara de donde surge el término de tapatío.

Pero, ¿Por qué se le denominó jarabe tapatío?.

Recordemos que el siglo XX inicia con una situación social muy particular, aún cuando se enmarca en el centenario del inicio del movimiento de Independencia, prácticamente su vigencia histórica y su revaloración social tienen su sustento con la Revolución Mexicana, y que dicho movimiento se dio durante varios años, por tanto para el año de 1919 la efervescencia social y política que ésta creo se encontraba aún vigente, es en el mes de abril del mismo cuando es traicionado el General Emiliano Zapata, y es justo en éste año en que viene a México Anna Pávlova como primera bailarina del Ballet Ruso, y que siendo cautivada por el espíritu de nacionalismo que reinaba en nuestro país, pidió a la “Tiple” Eva Pérez que le enseñara a bailar el “Jarabe Ranchero”, mismo que ejecutó el día 20 de enero de ese año en el teatro Principal, acompañada por Alexandre Valinini.

Y dado que se consideraba rancho toda la población diferente o ajena a la capital, México, que se consideraba como la única ciudad, y que todo lo externo a ésta era simplemente rancho, y que el “rancho más grande” era la ciudad de Guadalajara, lo que lamentablemente le dio fama a dicha ciudad, el jarabe ranchero según los curros citadinos, debía pues, ser de ese rancho y por tanto Tapatío.

Gracias a una mal entendida idea de nacionalismo e identidad, alimentada por la vitalicia presencia del malinchismo y la imagen sublimada de la Pávlova ataviada con un zagalejo mexicano frente a un presunto charro, se creo el absurdo prototipo del mexicano, con la aportación de los intelectuales, periodistas, políticos y poetas de la época, que vieron en la bailarina rusa reflejada su ideal de mujer rindiéndole un exagerado tributo, a grado tal que casi un siglo después, es triste que nuestros compatriotas acepten y defiendan aquello de que “ser charro es ser mexicano”, despreciando en muchos casos la expresión cultural del resto del país.

“L’otro día, cuando se hacia la fiesta, se bailaba una música que ‘hora bailan los chiquillos ahí en la escuela el día de las madres y que les enseñan los maestros”, nos refiere una anciana de la comunidad de canoas al referirse al jarabe ranchero, pero en la memoria de don Lucho, músico de la región desde muy temprana edad conocido como el trovador del Bajío, quien a la llegada de Pávlova a México contaba ya, según él mismo afirmaba, con 27 años de edad, encontramos muy viva la estructura musical que por muchos años él interpretara y afirmando que desde sus años de adolescente lo aprendió con el nombre de “El Jarabe del Bajío”, y que nada tenía que ver con el rancho grande conocido hoy como la perla de occidente, ni mucho menos era tapatío.

Entre las partes literarias del Jarabe del Bajío llama la atención que tampoco hacen referencia a algo jalisciense ni mucho menos tapatío, y sí a otros aspectos del Bajío como ésta copla:

De las torres de Celaya,
vide un águila volando,
la polla que no se lleva,
la dejó cacaraqueando.

El lector juzgará si los elementos aquí mostrados sobre el tema permiten reorientar la acepción de dicho jarabe, y si despierta en él interés por profundizar en el estudio del mismo, dejo aquí la inquietud y la invitación para ampliar el análisis que nos permita llegar a una conclusión con certeza.


Tomado de http://terramestizomaniatemas.blogspot.com/2009_07_01_archive.html