"Al Sol y al Sereno", espectáculo presentado por la Antropóloga y bailadora de Son Jarocho Rubí Oseguera en enero de 2009, fruto de mas de dos decadas de investigación del fandango y las fiestas tradicionales de las comunidades del sur de Veracruz.
"Al Sol y al Sereno", representación viva del fandango, de su música, del zapateado tradicional, de la tarima, de sus versadores y su gente.
"Al Sol y al Sereno", un gran esfuerzo por llevarnos al Sotavento Veracruzano y acercarnos a los herederos de sus tradiciones.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
miércoles, 12 de agosto de 2009
Conoce a Don Julian Tello Jiménez, bailador tradicional de Son Arribeño de Querétaro
Don Julian es oriundo de Tamaulipas, sin embargo, ha vivido desde muy pequeño en Querétaro en donde adquirió el gusto por el Son Arribeño, asiduo participante de las topadas que se organizan en la región, "Maestro albañil" de profesión, bailador de corazón.
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lunes, 13 de julio de 2009
Carnaval de Tlaxcala en San Andrés Totoltepec, DF
Seguimos con la fiesta del pueblo de San Andrés Totoltepec en el DF, además de las danzas del lugar (Chinelos y Arrieros), los organizadores tuvieron el acierto de invitar a la Camada de Los Cardenales de Huexoyucan, Tlaxcala. Este pueblo pertenece al municipio de Panotla, disfrutenlo.
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lunes, 22 de junio de 2009
Día de Corpus en San Andrés Totoltepec
En esta ocasión queremos mostrarles un fragmento de la danza de "Chinelos" del pueblo de San Andrés Totoltepec, que aunque parezca increible se localiza al sur de nuestra hermosa y contaminada Ciudad de México, San Andrés es una de los llamados pueblos originarios de esta ciudad, su nombre significa "Cerro de los Pajaros" y aún conserva muchas tradiciones como la "Fiesta de Corpus" en la que se puede ver algunas de las danzas de la región del Ajusco, como la de Arrieros, de la que en alguna ocasión ya platicamos y mostramos un video. En San Andrés también es común ver a los Chinelos, que aunque es una danza originaria del estado de Morelos se puede encontrar en muchos de los pueblos del sur de la Ciudad de México como Xochimilco o San Andrés. Existen varias versiones respecto al significado de esta danza, para muchos la danza de Chinelos forma parte de las llamadas "Danzas de Conquista" (danzas enseñadas por los españoles con la finalidad de facilitar la evangelización de los pueblos de América), otros más la clasifican como una "Danza de Carnaval" en la que se ridiculiza al conquistador español que impedía a los indios participar en las fiestas populares hispanas, los más aventurados mencionan incluso que los saltos representan el andar de los Aztecas provenientes de Aztlán... lo cierto es que no es muy claro el significado de la danza pues aunque es frecuente encontrar la versión que habla de una ridiculización de los españoles hecha por los indígenas, el atuendo y la máscara son más bien parecidos a los Moros, por lo que no sería ilógico que se tratara mas bien de una ridiculización de los invasores musulmanes, hecha por los españoles... y transmitida de alguna forma a los pueblos de américa como parte del vagaje cultural impuesto en la conquista. En fin, si alguién tiene algún estudio que soporte alguna de las versiones expuestas... adelante.
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viernes, 12 de junio de 2009
Elvirita (Abajeño)
Muchos de los seguidores de este espacio ya han escuchado antes esta pieza, se trata de un abajeño compuesto por Agapito Secundino Faustino y fue registrada durante la celebración de una boda en la comunidad de san Jerónimo Purenchécuaro, en la ribera del lago de Patzcuaro.
Los abajeños conforman uno de los cuatro géneros musicales presentes en la "fiesta purepecha", surgen a principios del siglo XX como resultado de la influencia cultural ejercida en la región purepecha por los pueblos de las partes bajas de Michoacán, a partir de la consolidación de las rutas comerciales entre Apatzingan y los pueblos purepechas.
Es muy común que los abajeños traten temas amorosos en asociación con las flores, o bien pueden elogiar lugares o la belleza de una mujer, también pueden hablar sobre algún animal de la región, personajes o nombres de personas.
La "Elvirita" en particular, gira en torno a una muchacha de nombre Elvirita que era la novia de uno de los hijos de Don Agapito, al fallecer este, siendo muy joven y en edad casadera, Don Agapito le compuso el presente abajeño dedicado a la novia y principalmente a la memoria de su hijo.
A continuación transcribimos la letra tanto en español como en purepecha.
Flor chiquita (TsAtsAki sapichu)
que bonita eres (spanchkari sesi jasika)
¿cómo te llamas? (¿Na i arikua iski?)
¿Cómo le haría (¿Nanina úpirini)
para cortarla? (para P'ikúarini?)
pero ya no hay modo (Nótaru modu ja asti)
Voy para abajo mi amigo (NirasAnga kétsimani juchïti amigu)
aqui por la cancha (asu káncharu isA)
mi amigo (Juchïti amigu)
voy para abajo (nirásAnga kétsimani)
a ver a Elvirita. (Elviritani seni.)
Estribillo
Llegó la fiesta (K'uínchikua Jono guasti)
despierta, despierta (Tsina i, tsina, i)
mi muchachita (Juchïti malestia)
Llegó la fiesta (K'uínchikua Jono guasti)
próxima a las ánimas (Ánimicha andámutanisti)
esta flor (K'oru)
de octubre, qué bonito (Arí ts ts ki s ni)
aroma tiene (P'untsumika, oktubri Jimbo anapu)
y Elvirita tanto que (Elvirita ani terekua ka)
sonríe (K'oru)
Referencias: Testimonio Musical de México, INAH, CD 24, Abajeños y sones de la fiesta purepecha
Los abajeños conforman uno de los cuatro géneros musicales presentes en la "fiesta purepecha", surgen a principios del siglo XX como resultado de la influencia cultural ejercida en la región purepecha por los pueblos de las partes bajas de Michoacán, a partir de la consolidación de las rutas comerciales entre Apatzingan y los pueblos purepechas.
Es muy común que los abajeños traten temas amorosos en asociación con las flores, o bien pueden elogiar lugares o la belleza de una mujer, también pueden hablar sobre algún animal de la región, personajes o nombres de personas.
La "Elvirita" en particular, gira en torno a una muchacha de nombre Elvirita que era la novia de uno de los hijos de Don Agapito, al fallecer este, siendo muy joven y en edad casadera, Don Agapito le compuso el presente abajeño dedicado a la novia y principalmente a la memoria de su hijo.
A continuación transcribimos la letra tanto en español como en purepecha.
Flor chiquita (TsAtsAki sapichu)
que bonita eres (spanchkari sesi jasika)
¿cómo te llamas? (¿Na i arikua iski?)
¿Cómo le haría (¿Nanina úpirini)
para cortarla? (para P'ikúarini?)
pero ya no hay modo (Nótaru modu ja asti)
Voy para abajo mi amigo (NirasAnga kétsimani juchïti amigu)
aqui por la cancha (asu káncharu isA)
mi amigo (Juchïti amigu)
voy para abajo (nirásAnga kétsimani)
a ver a Elvirita. (Elviritani seni.)
Estribillo
Llegó la fiesta (K'uínchikua Jono guasti)
despierta, despierta (Tsina i, tsina, i)
mi muchachita (Juchïti malestia)
Llegó la fiesta (K'uínchikua Jono guasti)
próxima a las ánimas (Ánimicha andámutanisti)
esta flor (K'oru)
de octubre, qué bonito (Arí ts ts ki s ni)
aroma tiene (P'untsumika, oktubri Jimbo anapu)
y Elvirita tanto que (Elvirita ani terekua ka)
sonríe (K'oru)
Referencias: Testimonio Musical de México, INAH, CD 24, Abajeños y sones de la fiesta purepecha
martes, 26 de mayo de 2009
Campaña Nacional por la Diversidad Cultural de México
Por el reconocimiento de la diversidad cultural en México...
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lunes, 25 de mayo de 2009
Mas Viejitos... Año Nuevo Purepecha
¡Ya estamos de vuelta!... y esta vez queremos compartir con ustedes algunos fragmentos de las danzas que se presentaron en el Año Nuevo Purepecha organizado en Chilchota, Michoacán... sin embargo, a diferencia de un video presentado anteriormente sobre el mismo evento, desconocemos por completo el nombre de las danzas e incluso el pueblo al que representaron durante el evento cultural... una sincera disculpa de antemano pero desgraciadamente perdimos nuestras notas... ojalá que alguno de nuestros amigos nos aporte más datos, sabemos que nos visita gente de muchos lugares.
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miércoles, 29 de abril de 2009
Amatenango del Valle
Hace muy poco fuimos de viaje a Chiapas, conocimos muchos lugares, entre ellos Amatenango del Valle... buscando información sobre el lugar nos encontramos con un artículo muy interesante publicado por La Jornada en el 2007.
Es la actividad económica más importante de este municipio chiapaneco; la mitad se dedica a ella.
"Nacer y morir como alfarero", la tradición en Amatenango del Valle
Mujeres, la mayoría de las artesanas; consideran sagrada su labor porque les "da de comer."
ELIO HENRIQUEZ CORRESPONSAL
Amatenango del Valle, Chis., 7 de abril. Considerada "sagrada", porque "da de comer", la alfarería se ha convertido para la mayoría de los habitantes de este municipio tzeltal en una de sus principales fuentes de ingreso.
"Nacemos alfareros y morimos alfareros como nuestros antepasados", afirma Juliana López Pérez, de 77 años, quien varias veces ha visitado Nueva York, Washington y Minnesota, entre otros lugares de Estados Unidos, y muchas ciudades de México, para exponer sus productos o mostrar cómo los elabora.
Símbolo de los alfareros de Amatenango del Valle, Juliana asegura: "Aquí no hay casa en la que no se trabaje la alfarería", aunque aclara que esta actividad artesanal está reservada para las mujeres; los hombres sólo llevan la leña para cocer las finas y vistosas piezas.
"Desde los 10 años las niñas van aprendiendo a trabajar la alfarería haciendo animalitos, y poco a poco, amasando el barro cada día, dominan las manos para dar forma a piezas que llegan a ser obras de arte", afirma la indígena, a quien hace algunos años las autoridades estatales le mandaron a hacer una estatua colocada a la entrada de San Cristóbal de las Casas, pero el cabildo de Amatenango "ya solicitó que sea trasladada" a este lugar.
Conocido como "la capital de la alfarería", Amatenango del Valle se ubica sobre la carretera Panamericana, entre San Cristóbal de las Casas y Comitán. En paradores a la orilla de la vía se aprecian las palomas y los jaguares de barro que le han dado fama, así como gallos, jarrones, lunas, soles, gansos, macetas, tortugas, ranas, sapos, iguanas, floreros, tigres, armadillos y las máscaras de jaguar, entre otras muchas piezas pintadas, barnizadas o de color natural.
Además, en casi todas las viviendas ubicadas en la cabecera municipal es posible encontrar piezas de alfarería porque no para todas las artesanas hay espacio en los aparadores, los cuales son visitados diariamente por cientos de turistas, pobladores de la zona o comerciantes que venden los productos en distintas partes del estado.
"La alfarería es algo sagrado porque de ahí comemos toda la vida; si se rompe una pieza nos da lástima, nos duele porque es el trabajo del cual compramos frijoles, carne y otros alimentos", afirma Juliana, en cuya casa, como en las demás que se ubican en la cabecera, se observan piezas listas para ser vendidas.
El alcalde José Díaz Zepeda afirma que no existen datos acerca de los ingresos que el municipio obtiene por la venta de las piezas, pero sostiene que la actividad contribuye al sostenimiento de muchas familias porque "medio pueblo" se dedica a ella. El municipio está habitado por cerca de 7 mil personas.
"Aquí la mayoría de la población se dedica a la alfarería, eso nos ha hecho famosos porque los productos se venden en muchas ciudades de Chiapas y otros estados, y a veces se van a otros países", agrega. Según Juliana, el modelo de las palomas -una de las figuras más conocidas- lo copiaron hace años de una pieza traída de Guatemala. "Eran chiquititas y poco a poco las hicimos grandes; ahora se venden mucho", comenta. Otros modelos, como los jaguares o máscaras, han sido creados aquí.
Para la elaboración de sus productos las mujeres extraen el barro de un cerro ubicado en las afueras del poblado. Lo llevan a su casa, lo amasan, lo revuelven con arena o arcilla para darle consistencia, luego moldean y pulen las piezas antes de ponerlas al fuego hecho con leña en los amplios patios.
Alguna vez Juliana mandó construir un horno para cocerlas con gas, pero las piezas no se cocían de la parte superior. De ese fallido experimento sólo quedan la instalación y un depósito de gas abandonados porque se tuvo que volver a la forma tradicional de cocimiento con leña, mucha de la cual es traída de la parte alta en rústicos carros de madera que se deslizan peligrosamente por gravedad sobre la carretera, manejados con lazos por los hombres.
En este poblado la alfarería está reservada para las mujeres. El único varón que ha roto la tradición es Alberto Bautista Gómez, quien desde hace 30 años decidió ser alfarero porque "es menos pesado" y no gasta mucho.
"Me encantó, es maravilloso este trabajo que comencé como juguete a los 14 años. Me gusta más que hacer milpa", dice, mientras con una pequeña piedra que humedece en agua pule una olla con figuras de tigre que la adornan. "Este es un encargo, cuesta 4 mil pesos y me lleva cinco días hacerlo". Alberto es conocido por los jaguares que fabrica, aunque aclara que su esposa, Simona Pérez López, "es la más famosa porque tiene buena mano para hacer las figuras".
-¿Qué se necesita para ser un buen alfarero?
-Tener la mano suave para moldear, porque si se mueven mucho las piezas salen chuecas. Si se tienen buenas ideas y manos suaves salen obras de arte.
A Juliana también le resulta menos pesado moldear piezas que hacer tortillas y comida o asear la casa. "Me gusta ser alfarera, estoy contenta, sentadita, y me gusta porque gana uno dinero", dice y ríe.
"Sólo cuando estamos muy viejitas o nos morimos dejamos de trabajar la alfarería", concluye en tono serio, al recordar que tiene 77 años de edad.
Domingo 8 de abril de 2007, La Jornada, Elio Enriquez
Es la actividad económica más importante de este municipio chiapaneco; la mitad se dedica a ella.
"Nacer y morir como alfarero", la tradición en Amatenango del Valle
Mujeres, la mayoría de las artesanas; consideran sagrada su labor porque les "da de comer."
ELIO HENRIQUEZ CORRESPONSAL
Amatenango del Valle, Chis., 7 de abril. Considerada "sagrada", porque "da de comer", la alfarería se ha convertido para la mayoría de los habitantes de este municipio tzeltal en una de sus principales fuentes de ingreso.
"Nacemos alfareros y morimos alfareros como nuestros antepasados", afirma Juliana López Pérez, de 77 años, quien varias veces ha visitado Nueva York, Washington y Minnesota, entre otros lugares de Estados Unidos, y muchas ciudades de México, para exponer sus productos o mostrar cómo los elabora.
Símbolo de los alfareros de Amatenango del Valle, Juliana asegura: "Aquí no hay casa en la que no se trabaje la alfarería", aunque aclara que esta actividad artesanal está reservada para las mujeres; los hombres sólo llevan la leña para cocer las finas y vistosas piezas.
"Desde los 10 años las niñas van aprendiendo a trabajar la alfarería haciendo animalitos, y poco a poco, amasando el barro cada día, dominan las manos para dar forma a piezas que llegan a ser obras de arte", afirma la indígena, a quien hace algunos años las autoridades estatales le mandaron a hacer una estatua colocada a la entrada de San Cristóbal de las Casas, pero el cabildo de Amatenango "ya solicitó que sea trasladada" a este lugar.
Conocido como "la capital de la alfarería", Amatenango del Valle se ubica sobre la carretera Panamericana, entre San Cristóbal de las Casas y Comitán. En paradores a la orilla de la vía se aprecian las palomas y los jaguares de barro que le han dado fama, así como gallos, jarrones, lunas, soles, gansos, macetas, tortugas, ranas, sapos, iguanas, floreros, tigres, armadillos y las máscaras de jaguar, entre otras muchas piezas pintadas, barnizadas o de color natural.
Además, en casi todas las viviendas ubicadas en la cabecera municipal es posible encontrar piezas de alfarería porque no para todas las artesanas hay espacio en los aparadores, los cuales son visitados diariamente por cientos de turistas, pobladores de la zona o comerciantes que venden los productos en distintas partes del estado.
"La alfarería es algo sagrado porque de ahí comemos toda la vida; si se rompe una pieza nos da lástima, nos duele porque es el trabajo del cual compramos frijoles, carne y otros alimentos", afirma Juliana, en cuya casa, como en las demás que se ubican en la cabecera, se observan piezas listas para ser vendidas.
El alcalde José Díaz Zepeda afirma que no existen datos acerca de los ingresos que el municipio obtiene por la venta de las piezas, pero sostiene que la actividad contribuye al sostenimiento de muchas familias porque "medio pueblo" se dedica a ella. El municipio está habitado por cerca de 7 mil personas.
"Aquí la mayoría de la población se dedica a la alfarería, eso nos ha hecho famosos porque los productos se venden en muchas ciudades de Chiapas y otros estados, y a veces se van a otros países", agrega. Según Juliana, el modelo de las palomas -una de las figuras más conocidas- lo copiaron hace años de una pieza traída de Guatemala. "Eran chiquititas y poco a poco las hicimos grandes; ahora se venden mucho", comenta. Otros modelos, como los jaguares o máscaras, han sido creados aquí.
Para la elaboración de sus productos las mujeres extraen el barro de un cerro ubicado en las afueras del poblado. Lo llevan a su casa, lo amasan, lo revuelven con arena o arcilla para darle consistencia, luego moldean y pulen las piezas antes de ponerlas al fuego hecho con leña en los amplios patios.
Alguna vez Juliana mandó construir un horno para cocerlas con gas, pero las piezas no se cocían de la parte superior. De ese fallido experimento sólo quedan la instalación y un depósito de gas abandonados porque se tuvo que volver a la forma tradicional de cocimiento con leña, mucha de la cual es traída de la parte alta en rústicos carros de madera que se deslizan peligrosamente por gravedad sobre la carretera, manejados con lazos por los hombres.
En este poblado la alfarería está reservada para las mujeres. El único varón que ha roto la tradición es Alberto Bautista Gómez, quien desde hace 30 años decidió ser alfarero porque "es menos pesado" y no gasta mucho.
"Me encantó, es maravilloso este trabajo que comencé como juguete a los 14 años. Me gusta más que hacer milpa", dice, mientras con una pequeña piedra que humedece en agua pule una olla con figuras de tigre que la adornan. "Este es un encargo, cuesta 4 mil pesos y me lleva cinco días hacerlo". Alberto es conocido por los jaguares que fabrica, aunque aclara que su esposa, Simona Pérez López, "es la más famosa porque tiene buena mano para hacer las figuras".
-¿Qué se necesita para ser un buen alfarero?
-Tener la mano suave para moldear, porque si se mueven mucho las piezas salen chuecas. Si se tienen buenas ideas y manos suaves salen obras de arte.
A Juliana también le resulta menos pesado moldear piezas que hacer tortillas y comida o asear la casa. "Me gusta ser alfarera, estoy contenta, sentadita, y me gusta porque gana uno dinero", dice y ríe.
"Sólo cuando estamos muy viejitas o nos morimos dejamos de trabajar la alfarería", concluye en tono serio, al recordar que tiene 77 años de edad.
Domingo 8 de abril de 2007, La Jornada, Elio Enriquez
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