viernes, 19 de marzo de 2010
Presentación del disco "Dices..." de Yolotecuani
miércoles, 17 de marzo de 2010
Desfile de Aguadoras
"Para pedirle a la madre naturaleza que no interrumpa el abasto de agua, cientos de habitantes de los barrios tradicionales y de los diversos grupos de danza que en cada uno de ellos existe salieron a las calles en medio del colorido de su vestimenta, el sonido de la música de banda, el olor a barro mojado y el orgullo de su cultura. Se trató del tradicional Desfile de las Aguadoras. Se trata éste de un ritual precolombino que cayó en el olvido, pero que desde hace unos años revivió la Asociación Civil Cultura Purépecha y los barrios de Uruapan. Por la calle Emilio Carranza desfilaron los barrios y grupos de danza de San Francisco, San Juan Evangelista, San Juan Bautista, Santo Santiago, el grupo Adultos Mayores en Plenitud, de Uruapan; Unidos de Corazón, el Barrio de la Magadalena, el de San Pedro, y cerró el Barrio de San Miguel. Aunque los carteles colocados para anunciar el evento decían que el desfile comenzaría a las 11:30 horas, la marcha de color y belleza dio inicio a las 12:30 horas, cuando ya las aguadoras llevaban cántaros de barro decorados y llenos del agua que habían recogido en la Rodilla del Diablo, manantial donde nace el Río Cupatitzio. Era como si una enorme serpiente multicolor fuera bajando hacia el Centro. Cientos de participantes lucían sus camisas bordadas, sus rebozos colocados de distintas formas según el barrio o grupo de danza del que se trataba, pero todos con orgullo y porte lucían su vestimenta tradicional. Algunos barrios, como el de Santo Santigo y la Magdalena, se hicieron acompañar de figuras que representaban a sus respectivos santos patronos, pero todas las mujeres, y hasta las niñas, llevaban cántaros decorados.
Varios de los recipientes lucían panes, frutas, dulces y hasta botellas en miniatura de charanda o licor de café; otros mostraban flores como las camelinas o complicadas redes de hilo que sostenían diminutos jarros y platos de barro. Las aguadoras avanzaban con ese discreto paso con el que bailan las mujeres purépechas; mientras los hombres, con gallardía zapateaban azotando la suela del huarache contra el pavimento que cubre el recuerdo de cuando esta tierra daba milpas. Todos se dirigían al primer cuadro, a la fuente de la Plaza Morelos, donde cada aguadora vertió la hermana agua, simbolizando así una enseñanza básica de cuidado de recursos naturales. El ritual concluyó con esta acción. Un año más se recordó que la vida de Uruapan depende de su río y que la existencia humana no será posible si falta el líquido" 1
Aunque el ritual al parecer tiene un antecedente precolombino, cuyo motivo primigenio pudo en efecto haber sido el pedir a las deidades la gracia de seguir contando con el vital líquido, en la actualidad es importante tomar en cuenta que tiene una fuerte influencia católica. El largo desfile suele terminar en la Iglesia principal de Uruapán, en donde es seguido por una misa en donde finalmente el agua contenida en los cántaros es bendecida. Posteriormente el "agua bendita" es llevada a los diferentes barrios en donde es repartida, en medio de una fiesta amenizada por música tradicional, entre la comunidad. "El agua bendita" es un elemento muy valioso para la comunidad, puede ser utilizada para muchos fines, desde el bendecir una construcción, una casa, un auto, a un niño o hasta atender a un enfermo.
A continuación un par de videos tomados hace aproximadamente 4 años, desgraciadamente la calidad no es muy buena, sin embargo, esto no impide apreciar la belleza del evento.
Las Pirekuas, los Sones Abajeños: "La Fiesta"
La música tradicional purepecha consta de Pirekuas y sones Abajeños y los llamados sonecitos. La palabra "Pirekua" se traduce como “canto o canción”, los interpretes de las mismas se denominan "Pireris", los cuales pueden ser desde solistas, duetos, tríos o hasta grupos corales y bandas.
*Imágenes tomadas del libro: Domingo de Ramos en Uruapan Michoacán, Rafaél López Castro, Ed. Artes de México, Michoacán México, 2006
jueves, 11 de marzo de 2010
Viejitos de Corupo en Uruapan, Michoacán
martes, 20 de octubre de 2009
El jarabe tapatío ni es jarabe ni es tapatío: Nicolás Puentes Macías

Nicolás Puentes, líder de Los Jaraberos de Nochistlán
La Habana, 18 de septiembre. “El jarabe tapatío ni es jarabe ni es tapatío”, afirmó el músico e investigador zacatecano Nicolás Puentes Macías. “Ese y otros llamados jarabes son una unión de tonadillas. El verdadero jarabe se cultivó durante cerca de un siglo en el centro de México y estaba a punto de perderse.”
Puentes dirige el grupo Los Jaraberos de Nochistlán y está dedicado a la investigación y rescate del jarabe, género popular que se produjo, según sus estudios, entre los dos siglos anteriores, de 1860 a 1940, aproximadamente. Vino a La Habana como parte de una delegación del estado de Zacatecas a las Jornadas Culturales de México, que se realizan aquí en septiembre.
Músico desde la infancia, por herencia paterna, en su natal Nochistlán, y ejecutante del violín en mariachis de la ciudad de México, Puentes decidió volver a su tierra para investigar, rescatar, difundir y cultivar el jarabe, género festivo dedicado al baile popular.
“Se estructura de tres partes”, explicó Puentes: “una diana, que simboliza un aplauso y luego dos partes, divididas por un verso jocoso, festivo, en el que las parejas cambian de posición y tienen un descanso para tomar un sorbito de tequila”. Una letra típica del jarabe era: “Ya te he dicho que no vayas/ al pozo del agua fría/ porque de ahí se llevaron/ a una prima hermana mía”.
Se ejecutaba en bailes populares, en los que los hombres se sentaban a un lado de una tarima y las mujeres enfrente, generalmente a la sombra de un árbol. El hombre no invitaba a bailar a la mujer. Se levantaba al escuchar la música, hacía una seña con el sombrero y en la pista encontraba su pareja.
El investigador recordó que ya no se produce el género. Cientos de piezas se perdieron irremediablemente. Él trata de rastrear y reconstruir lo que se puede. Como era música que no se escribía, primero exprimió su propia memoria y la de su familia. Luego anduvo de rancho en rancho, hablando con los más viejos. Los Jaraberos ya tienen dos discos y una treintena de números rescatados, aunque Puentes confía en que “van a aparecer más”.
La búsqueda se centra en la zona del jarabe, en la región de los Altos de Jalisco y el área vecina del sur de Zacatecas.
El grupo tiene dos violines, una guitarra quinta (de cinco cuerdas, parecida a la vihuela), guitarrón, arpa y tambora, una dotación similar a la original jarabera, de la cual, dice Puentes, surgió el mariachi.
Errores sobre el mariachi
Puentes rechaza las versiones más difundidas sobre el origen del mariachi. Por ejemplo, que nació cuando las tropas de Maximiliano trajeron las trompetas austriacas a México. “Falso”. La palabra “mariachi” ya existía en 1824. No viene, como se cree, de la palabra francesa mariage (boda) ni de un dialecto de Cocula, Jalisco.
Había un árbol llamado mariachi, apunta el musicólogo, del que se sacaba la madera para fabricar tarimas de baile y las tapas de guitarras, arpas y guitarrones y que ahora se le conoce como tacote.
El conjunto musical con el nombre de mariachi pudo surgir en las dos primeras décadas del siglo XX, dijo Puentes. Primero se llamaban “jaraneros”, “conjuntos de arpa grande” o “músicos de rumbo”, dependiendo de la región. Se inició con la estructura de un grupo jaranero y luego añadió los metales.
El primer lugar donde hubo mariachi con trompetas fue Nochistlán, en 1919. De ahí en adelante se extendió el formato, se conoció en la ciudad de México y se le empezó a llamar con su nombre actual, señala el investigador.
martes, 13 de octubre de 2009
La Sandunga
TEHUANTEPEC, Oax. Un hombre que puso en alto el nombre de Santo Domingo Tehuantepec, fue sin lugar a dudas Máximo Ramón Ortiz, quien después de 154 años de emprender el viaje sin retorno sigue siendo un icono en la música, con su máxima composición que es “La Sandunga”.
Máximo Ramón Ortiz, oriundo de Tehuantepec era hijo del español Juan Ortiz y la mestiza llamada Delfina Isabel Zavaleta.
En la ciudad de Oaxaca estudió música, particularmente aprendió a tocar guitarra, piano y bases técnicas en composición.
Los historiadores, en sus escritos dicen que fue inquieto desde muy joven y desde temprana edad incursionó en la política.
Ya adulto alcanzó cargos públicos, como presidente municipal y jefe político. En su región de origen pasó a ser un guerrillero y logró ser un caudillo en el área istmeña.
También fue gobernador de departamento y jefe regional de la defensa mexicana ante la amenaza de tropas estadounidenses en territorio azteca.
Su vida en lo general fue muy pintoresca, según se anota en su historia. Tuvo especial interés la circunstancia familiar; la muerte de su madre, que lo hizo convertir en canción ese dolor tan profundo que vivió.
Ausente de su sitio natal por sus actividades públicas, fue notificado de la gravedad de su entonces anciana progenitora. Fue impactante su pena al llegar ante ella, precisamente cuando acababa de expirar.
Cuentan que se arrojó ante el lecho donde se encontraba el cadáver de su madre y rompió en lamentos de dolor. Al estilo de esa región del Istmo exclamó: “!Ay mamá!... Ay por Dios!... Porqué no pediste al Altísimo que te conservara unas horas más, para que te hubiese visto viva por última vez?... ¡Ay, mamá por Dios!”.
Con su capacidad creativa y sus conocimientos musicales, concibió entonces lo que fue el inicio de la bellísima e inmortal composición que entonces no tenía titulo “La Sandunga”, tanto en su letra como en la melodía.
Él mismo la cantaba después en cuántas ocasiones se propiciaba, y fue el comienzo de la divulgación de dicha canción, misma que fue modificándose al transcurrir el tiempo.
Luego de 15 años de la muerte de Máximo Ramón Ortiz, se hizo un arreglo para conjunto musical. Fue el músico Cándido Jiménez quien realizó ese arreglo instrumental en 1870. Con esa melodía debutó la que fue la primera banda de Tehuantepec y que tuvo bajo su propia dirección.
La sandunga, que nació como sencilla tonadilla compuesta de un son y un zapateado, con tan sentida inspiración, es un himno oaxaqueño que siempre se ha cantado, que se sigue cantando y es admirado por las actuales generaciones.
Es de anotarse que la palabra sandunga es una voz zapoteca que en español se traduce como: esa música honda y profunda.
“La Sandunga”, palabra que significa gracia, donaire y salero; es el himno por antonomasia de los istmeños e inclusive de los oaxaqueños que viven fuera de su tierra. Llegó a México como una pieza de jaleo andaluz en 1850, y tres años después en Oaxaca fue ejecutada como danza de corte europeo.
En 1853 esta música es llevada a Tehuantepec por Máximo Ramón Ortiz, ““tehuanizándola con los primeros versos, mientras que el músico tehuano Andrés Gutiérrez Ndré Sa” a, la armoniza y la registra en las primeras partituras, para que posteriormente las bandas de música la arraigan en el corazón de los istmeños con un sello indisc utiblemente tehuano-zapoteco.
La melodía se popularizó rápidamente en la región perdiéndose -para siempre- ese jaleo andaluz y esa danza española.
En nuestros días, “La Sandunga” es un homenaje de amor y admiración a la mujer tehuana, "ha sido el canto de guerra de los zapotecos en los episodios nacionales y en la región. Es el canto que hermana a los pueblos del Istmo, es el canto sublime que acompaña al tehuano y a su tehuana, de la cama a la tumba, es canto de alegrías y de pena".
“La Sandunga” salió del corazón de Máximo Ramón Ortiz, cuando llegó a Tehuantepec procedente de la ciudad de Oaxaca y encontró a su madre muerta. Fue entonces que cantó ““...Ay, ay mamá por Dios".
La correcta traducción de la palabra sandunga, de su lengua madre zapoteca, significa mujer alegre, salerosa y bailadora; en fin, es así como los hombres definen a las mujeres de esta región tropical, que bailan con donaire esta canción, la cual enchina la piel cuando la escuchamos fuera de nuestra tierra y hasta llora.
Esta melodía, sin duda desata por igual nostalgias y localismos encendidos; en la actualidad es ejecutada por bandas y orquestas istmeñas, consta de una introducción en la que abunda la improvisación instrumental, con ornamentación y solo de clarinete que se desarrolla libremente; “La Sandunga” ha sido crucial en el desarrollo musical de la región istmeña.
Gran cantidad de los sones que se tocan actualmente en Tehuantepec, incluyendo la melancólica “llorona”.La “Canción mixteca”, de José López Alavez; “Dios nunca muere”, de Macedonio Alcalá, y “La Sandunga”, de Máximo Ramón Ortiz son las tres piezas musicales que identifican al estado de Oaxaca en los ámbitos nacional e internacional.
Tomado de folclor@yahoogrupos.com.mx, enviado por A. Gordillo
Visita www.fab.com.mx
lunes, 5 de octubre de 2009
XXI Feria del libro de Antropología e Historia
El Nahual
Integrado por profesores de Danza Folklórica egresados de la Escuela Nacional de Danza “Nellie y Gloria Campobello” INBA. Surge en el año 2002 como respuesta a la necesidad de externar por medio de la música y la danza las experiencias vivídas con algunos de los pueblos afro-mestizos e indígenas de Oaxaca y Guerrero.
Al Sol y al Sereno
http://www.myspace.com/sondemadera
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Sergei Eisenstein y su "Fantasia Mexicana"
Encontré en Youtube el siguiente video, al parecer forma parte de otro proyecto inconcluso de Sergei Eisenstein con un tema mexicano "Fantasía Mexicana", me pareció interesante pensando en que once años antes, en el Teatro Arbeu, Ana Pavlova, la gran bailarina rusa, presentaba en el Teatro Arbeu de la Ciudad de México su "Fantasa Mexicana", obra que definiría la imágen de los mexicanos en el mundo.
Fantasía Mexicana (1930)